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Wednesday, August 8, 2012

Elogio de la conversación

En el diálogo auténtico se crea un espacio intermedio donde se suprime la diferencia entre lo tuyo y lo mío. Aparece lo nuestro.  Y allí, como sin querer, se crean nuevas ideas. Se abre una comprensión más profunda de las cosas y de la vida. Enriquecemos nuestra humanidad pues aprendemos algo que ignorábamos. Entonces, aunque el otro ya no esté, seguimos conversando. Y esa prolongación del diálogo es la actividad de pensar que nos permite estar en buena compañía aún cuando estemos solos.
La conversación es la base del amor y la amistad. Robustece los afectos y desarrolla la creatividad. Conversar es como jugar a armar un collage, construir una figura que nadie conoce pero que irá apareciendo. Y no se trata de ganar o perder sino del goce de crear algo juntos. Entonces nos sentimos semejantes, vivimos la democracia. Las creaciones trascendentes se originan en momentos de intenso intercambio. Todas las visiones del futuro surgen de esas conversaciones que no tienen otro principio que la buena voluntad de quienes participan.
Si la conversación es tan maravillosa ¿por qué la gente conversa tan poco? La razón principal es la tentación de la autosuficiencia. Cuesta admitir que el otro tenga una razón relevante, que sea posible crear algo en común. En cambio, la conciencia de nuestra pequeñez nos impulsa a multiplicar nuestra inteligencia. Esta relación puede formularse a la manera de una ley: a mayor pretensión de autosuficiencia menor capacidad de conversar.

http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2012/07/30/elogio-de-la-conversacion/#comments

Saturday, January 7, 2012

Gonzalo Portocarrero: entre lo sagrado y lo profano

¿Es posible una autoridad no autoritaria?

La tensión entre la necesidad de la fuerza y la idealidad del consenso no puede resolverse sino que debe encararse con prudencia y sabiduría.
Cada una de estas lecturas tenías sus puntos ciegos. De un lado el llamado mundo libre se aliaba con gobiernos oligárquicos y corruptos y saqueaba los recursos de los países de los que pretendía ser el mejor modelo. El llamado mundo libre no renunció al colonialismo. Y, por su parte, el socialismo realmente existente suprimió la libertad, reprodujo las diferencias sociales y tornó insignificante al individuo.
La guerra fría se convierte en una coexistencia pacífica cuando se llega al consenso de que sería la competencia económica, la capacidad de cada sistema para mejorar la calidad de vida de su población, la arena donde se decidiría cuál sistema habría de primar. Y el resultado lo sabemos: el colapso del orden soviético.

Por qué las democracias se aliaron con dictaduras corruptas. ¿Solo por qué eran una garantía contra la expansión comunista? ¿O también porque se hacían buenos negocios con ellas? ¿O por qué en realidad esas sociedades no importaban mucho? ¿O por qué se pensaba que esa clase de gobiernos eran los que correspondían al estado de civilización de sus sociedades? Sea como fuere esas alianzas debilitaron la pretensión moral del llamado mundo libre a representar efectivamente la libertad. La hipocresía de los gobiernos norteamericanos sublevó el idealismo de las jóvenes generaciones.

¿Y por qué el llamado socialismo suprimía la libertad y la democracia? ¿Por miedo a que los regímenes populares fueran subvertidos por el imperialismo? ¿O por la desmedida voluntad de poder de los dictadores y sus cliques burocráticas? ¿O por qué en realidad el desarrollo personal de la gente no importaba gran cosa a los dueños del poder? De cualquier manera la supresión de la libertad y la democracia puso en entredicho la idea de que estos regímenes representaban el futuro más deseable.

El uso del término se extiende al calor de las luchas juveniles y el cuestionamiento de las generaciones mayores. En muy poco tiempo la autoridad perdió el aura de trascendencia que la hacía efectiva. Ni Dios ni las modernas ideologías resultaban justificaciones creíbles para el reclamo de soberanía ejercido desde el poder. De un momento a otro toda autoridad apareció como sospechosa: excesiva, obscena; en definitiva: autoritaria. Este rechazo a la autoridad invitó a imaginar formas alternativas de gobierno y, correlativamente, a desconfiar de, y hasta satanizar a, cualquier persona que pretendiera ejercer la autoridad. En esta atmósfera cargada de crítica y deseos de cambio, las ideas de comunidad y democracia directa ganaron gran predicamento. En términos políticos hablamos, por supuesto, del ascenso de la izquierda y del mito revolucionario hasta mediados de los años 70. Esta cronología está marcada por los hitos de la descolonización, la revolución cubana, la revolución cultural china y el mayo francés de 1968.

Wednesday, April 6, 2011

Gonzalo Portocarrero -Elecciones en Peru

Pese a los numerosos llamados a que las elecciones sean programáticas, que se planteen planes sensatos y coherentes, la dinámica electoral es una feria de promesas. Proliferan las ofertas a públicos específicos. Se promete duplicar los sueldos de los maestros, jubilación universal a los mayores de 65, agua potable para todos, aumento del sueldo mínimo, empleo para el 80%. Por supuesto que ante este diluvio de ilusiones el electorado es escéptico. No obstante, al público le gusta escuchar estas promesas pues son como letras de cambio que más tarde, cada sector aludido, puede tratar de cobrar. En todo caso se vota sobre todo por el candidato, por la identificación que logra despertar entre los votantes.

Y la verdad es que Kuczynski y Humala son los candidatos que despiertan más resistencias. Kuczynski no tiene la capacidad de diálogo que es necesaria en un país tan escindido y conflictivo como el nuestro. Y Humala ha devenido en un enigma. Una pura voluntad de poder que se ha desligado de sus compromisos originales, conservando, sin embargo, el aura de una identificación con el pueblo.

Humala tendrá mucho que agradecer a los partidarios de Kuczynski si logra pasar a la segunda vuelta. Y más aún si llega a la presidencia. A estas alturas de la campaña Toledo es el único candidato que puede evitar la polarización. Es quien tiene un respaldo relativamente parejo entre sectores sociales y regiones geográficas. Es la posibilidad de una gobernabilidad menos conflictiva, que no nos devuelva a la lucha de clases provocada por los supremacistas y donde medran oscuras pasiones.

Tuesday, March 22, 2011

Autoritarismo

Las ideas de autoritarismo y totalitarismo fueran elaboradas, hacia fines de los años 40, por Hannah Arendt y a Theodor Adorno, intelectuales judío- alemanes que lograron exiliarse en Estados Unidos. Para estos autores estas nociones representan el intento de explicar la raíz de la tragedia Europea; o sea, de la barbarie nazi. Y, para ambos pensadores, el núcleo de la explicación se condensa en que los regímenes totalitarios nacen y se desarrollan en base a la divinización de una idea. Es decir, los regímenes totalitarios, al igual que las personalidades autoritarias, actúan, hasta las últimas consecuencias la servidumbre a una ideología. Unos fundan en ella su autoridad, mientras que los otros reclaman un amo, o, en todo caso, son conminados a una obediencia incondicional. En el caso del nazismo la idea es que solo la depuración racial podría crear una sociedad “limpia”, de gente bella y sana, con una vida plena. Y en el caso del stalinismo la idea es que solo liberándose de las clases reaccionarias y educando al pueblo sería posible lograr la anhelada sociedad comunista.