Sunday, October 31, 2010
Cómo salimos de ésta?
NOURIEL ROUBINI se define como "nómada global". En términos económicos, no es ni keynesiano ni un neoliberal de la Escuela de Chicago: "Soy pragmático, ecléctico, centrista".
"Los riesgos se acumulan, y las presiones sobre el dólar dejan una especie de equilibrio del terror financiero. Estados Unidos devalúa su moneda con la política monetaria [la expansión cuantitativa: la máquina de imprimir dinero que supone la compra de deuda] y los países emergentes, empezando por China, siguen comprando bonos estadounidenses e impiden así que el dólar baje más. Hay un riesgo de crisis del dólar, como ya he afirmado en otras ocasiones, que provocaría serios problemas en todo el mundo. Pero no veo que eso vaya a ocurrir a corto plazo".
La cultura del espectáculo
Yo no creo que un escritor pueda exonerarse de algo que es responsabilidad de todos los ciudadanos. Si quieres que en tu país haya democracia, lo menos que se te puede pedir es que participes, que no te vuelvas de espalda frente a lo que está pasando, que opines. En las democracias no, como hay unos canales por donde se expresan las críticas, donde hay una oposición que es respetada, muchos escritores se desinteresan de la política, y eso no les impide hacer buena literatura. Pero yo te diría que en un continente como el latinoamericano, es hasta una inmoralidad que un escritor diga: “Yo no; a mí la política no me interesa nada”. Yo creo que si tú no participas, no tienes derecho a protestar. En todo caso, es lo que practico haciendo periodismo.
¿Y dónde marcar la línea divisoria?
No hay línea divisoria; es muy fluida. Hay novelas políticas extraordinarias a las que no se les puede acusar de no ser literarias. Yo recuerdo una de las novelas políticas más impresionantes que he leído: “La marcha Radetzky”, de Joseph Brodsky, un escritor austriaco. Es una novela extraordinaria sobre el fin del Imperio Austro-Húngaro. Él escribió muy claramente pensando en una actualidad y, sin embargo, la novela trasciende esa actualidad y vale para cualquier país. Es un caso interesantísimo. No hay muchos, pero hay algunos: yo admiro muchísimo “La condición humana”, de Malraux, una novela clarísimamente política.
No hay línea divisoria; es muy fluida. Hay novelas políticas extraordinarias a las que no se les puede acusar de no ser literarias. Yo recuerdo una de las novelas políticas más impresionantes que he leído: “La marcha Radetzky”, de Joseph Brodsky, un escritor austriaco. Es una novela extraordinaria sobre el fin del Imperio Austro-Húngaro. Él escribió muy claramente pensando en una actualidad y, sin embargo, la novela trasciende esa actualidad y vale para cualquier país. Es un caso interesantísimo. No hay muchos, pero hay algunos: yo admiro muchísimo “La condición humana”, de Malraux, una novela clarísimamente política.
si bien en la actualidad hay mucha producción cultural y esta se ha difundido en la vida contemporánea más que en el pasado, al mismo tiempo es una cultura mucho más superficial, más frívola y donde hay mucho menos jerarquías reconocidas. “En nuestra época es difícil saber qué cosa es importante, qué cosa es superficial, quién un gran artista, quién es un gran embaucador, porque la frivolidad ha entrado y ha distorsionado completamente las tablas de valores”
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